¿Cómo es la añada 2015 de Clos de los Siete, el clásico de Michel Rolland?

¿Cómo es la añada 2015 de Clos de los Siete, el clásico de Michel Rolland?

Michel Rolland está presentando la cosecha 2015 de este blend, del cual ya produce más de un millón de botellas y que llega al mercado a un precio sugerido de $430.

Rolland definió a esta añada como “atípica” para lo que es tradicionalmente Mendoza, con un nivel de trabajo en el viñedo superior a lo habitual por las condiciones climáticas.
“Nuestros equipos de enólogos y agrónomos debieron recorrer más de lo habitual los viñedos para definir los días de cosecha”, indicó, para luego resaltar que igualmente “será una cosecha para recordar sobre todo por la elegancia y frescura de los vinos resultantes”.

Al analizar cómo fue evolucionando el clima, el experto detalló que el invierno 2014, a diferencia de años precedentes, fue bastante cálido, raramente registrándose temperaturas por debajo de los 0°C, seguido de una agradable primavera sin presencia de heladas tardías o vientos zondas importantes aseguraron floraciones y brotaciones uniformes.

También el inicio de verano se presentó con agradables temperaturas sin grandes picos de máximas. Sin embargo, Rolland explicó que fue a mediados y fines del verano cuando comenzaron las precipitaciones estivales que durante 2015 fueron de un nivel bastante superior a los niveles promedios de los últimos años.

“Los suelos pedregosos del campo Clos de los Siete y su marcada pendiente Noreste, permitieron un buen drenaje del agua con lo cual el efecto de las abundantes lluvias fue mitigado. Aun así, fue necesario realizar un seguimiento más cercano de lo habitual de los viñedos, con mayor cantidad de deshojes y disminución de turnos de riego”, sostuvo.

En cuanto a las características de la cosecha 2015, Rolland afirmó que “me hizo acordar a mi Bordeaux natal por los altos niveles de precipitaciones. Y una vez más, el Malbec da muestra de su versatilidad y se expresa en este corte en todo su esplendor”.

“Representado un 58% del assamblage, adivinamos su presencia en el atractivo rojo rubí con tornasoles violáceos en borde de copa y en la nariz, rica en aromas a violetas y frutos rojos donde predomina la ciruela, complementada luego con esas notas de frutos negros y especias aportados por el Merlot bien maduro y el Cabernet Sauvignon”, apuntó. Ya en boca, el enólogo destacó su ataque agradable y dulce, así como la textura en el paladar, plena y carnosa, de gran equilibrio.

“La suavidad del Malbec y del Syrah armoniza con la estructura tánica del Cabernet Sauvignon y del Petit Verdot, que otorgan un final de boca largo, persistente y sabroso. La sutil crianza en madera no hace mas que aportar complejidad a este blend que presenta la elegancia típica de las añadas frías, augurando un excelente potencial de guarda”, concluyó.

 

Fuente: iProfesional

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